La puesta en marcha de una sola
área médica en Madrid puede acarrear
un descenso en la calidad
asistencial y no garantiza el acceso
a la salud de un millón y medio de
madrileños, que perderán la referencia
de un centro de atención primaria
para pasar a formar parte de
la nómina de clientes de algunos
de los nuevos 14 hospitales privados
o de los centros públicos, que
ya están cediendo trabajadores sanitarios
y no sanitarios a los hospitales
de iniciativa financiera privada
(PFI, por sus siglas en Inglés).
Grandes constructoras como FCC,
ACS o Dragados, y empresas de
gestión sanitaria como Capio, controlada
por el grupo de capital riesgo
Apax Partners, han visto en el
negocio de la sanidad pública una
válvula de escape para el pinchazo
de la burbuja inmobiliaria.
Mientras la privatización de la Sanidad a través de centros PFI no retrocede en Madrid o Valencia, otras zonas como Catalunya o Galiza han experimentado distintos modelos. En Catalunya se ha vuelto a abrir el debate sobre el copago, es decir, la financiación a través de cantidades pequeñas pagadas por el paciente. Y en Galiza con la llegada a la presidencia de Núñez Feijoó se ha detenido el rescate de la sanidad pública.
Diez años de un negocio seguro
Por Héctor Rojo Letón
"No veo en la oposición un freno a esta locura"
Por Pablo Elorduy
Catalunya: nueva apuesta por consorcios
Por Ramón Serna (Girona)
Galiza: marcha atrás inconcluso
Por H.R.L.
Valencia: precursora de los modelos de gestión privada
Por H.R.L.