La reforma laboral ha supuesto la convocatoria de la huelga general. Los recelos de sindicatos nacionalistas y con menos representatividad ante el ‘pactismo’ de CC OO se mezclan con las llamadas a la unidad.
A la derecha de los borradores
El despido en la reforma laboral
Los empresarios juegan en casa y lo quieren todo
Los recortes polarizan Europa
“Esto no es de ayer, llevamos muchos años viviendo en la precariedad”. María García, del Sindicato Andaluz de Trabajadoras (SAT), corregía así a la representante de la ejecutiva federal de CC OO, Salce Elvira, durante un foro organizado por la revista Viento Sur sobre la huelga general. “Se nos ha dado la espalda cuando nos hemos movilizado”, recordaba la representante del SAT, aludiendo a las huelgas generales de la sierra sur de Sevilla y de la sierra de Cádiz, paros que fueron criticados por los sindicatos de concertación, Comisiones y UGT. A pesar de sus críticas a la actuación de estas centrales sindicales en los últimos años, la representante del SAT abogó en su intervención por superar los desencuentros con los sindicatos de concertación para que la huelga del 29 de septiembre sea un éxito y que no se vuelva a repetir “una huelguita pactada con el Gobierno” como la que tuvo lugar el 8 de junio.
Salce Elvira reconoció que a su sindicato “no le satisfizo como había salido la huelga de funcionarios” del 8 de junio. La baja incidencia en sectores estratégicos como el transporte y la poca “conciencia de clase” de los empleados públicos, marcaron una huelga que pudo ser general y evidenció, a juicio de Sixto Casado (del sindicato ferroviario de Madrid), que hoy día los sindicatos mayoritarios no controlan siquiera la posibilidad de alterar la paz social que tantos años les ha llevado construir. Para Elvira es un error culpar a CC OO de la gestión de la crisis, a la que los partidos de izquierda tampoco han sabido responder. Según la representante de Comisiones, su sindicato está abierto a colaborar con movimientos y sindicatos porque las clases populares y trabajadoras están “empezando a ser derrotadas” y deben enarbolar “la bandera de la utopía” ya que esto “no ha hecho más que empezar”.
Mirar a los mercados
Los sindicatos mayoritarios necesitan que se sumen a la preparación del paro general del 29-S otros sindicatos y movimientos políticos y sociales con los que no han contado a la hora de abordar negociaciones en el marco del Diálogo Social. Pero no se libran de las sospechas de que la huelga del 29 de septiembre sea incluso desconvocada, como ha apuntado el sindicato anarcosindicalista CNT: “El hecho de anunciar una huelga a más de tres meses vista, y con el verano por medio, no tiene otro fin sino el de salir al paso ante tanto descontento hacia los sindicatos oficiales”.
Desde CGT también se abogaba por convocar la huelga a finales de junio. “Si Comisiones encuentra motivos para secundarla en el País Vasco, es incomprensible que la convoque en septiembre en el resto del Estado”, apuntó su secretario general, Jacinto Ceacero, quien exige que CC OO “deje de mirar a la patronal y los mercados” y recupere “la dignidad del sindicalismo”. Ceacero interpeló a la representante del sector crítico de Comisiones con un “bienvenidos al club de la lucha, del asamblearismo, al club del debate abierto, de la defensa estricta de los derechos de los trabajadores”.

“Políticas contra la mayoría”
Mientras en ese foro se discutía sobre la responsabilidad del sindicato de Fernández Toxo en la desmovilización de las clases populares, en las altas esferas se ponía el lazo al proyecto de reforma laboral del Gobierno de Zapatero. Un paso más en lo que el economista Daniel Albarracín llama las exigencias de “políticas de ajuste en contra de la clase trabajadora y la mayoría social”. Unas políticas, dice este economista, que el “poder mafioso” de agentes financieros y mercados no elegidos impone, o presenta como sacrificios inevitables, a los Gobiernos de la UE para reducir al 3% el déficit público, un objetivo simbólico que marcó en 1992 el Tratado de Maastrich.
La reforma, que altera las relaciones laborales en la entrada, permanencia y salida del empleo, y que adelgaza de forma significativa los mecanismos de negociación colectiva, fue aprobada el 16 de junio por el Gobierno y ahora se tramitará en fase parlamentaria. No hay que descartar que en el Congreso se introduzcan modificaciones que recorten más derechos en base a los acuerdos que el PSOE alcance con los partidos nacionalistas conservadores.
Las presiones de organismos internacionales, que han aplaudido las últimas reformas de ZP (el decreto de recorte del gasto público y la reforma laboral), han sido claves en el sprint de recortes. Bruselas, el FMI y el Banco Mundial exigen más ajustes presupuestarios, la reforma de las pensiones y, según se ha sabido recientemente, una reforma de las prestaciones por desempleo.
Como señala Albarracín, el trabajo previo al 29-S exige “explicación, debate y propaganda”, y su éxito dependerá de la capacidad para paralizar sectores como el transporte, los medios de la comunicación o la industria. Para el secretario general de CGT la prioridad es “construir conjuntamente una respuesta” que debe ir más allá de una sola huelga para cubrir el expediente. Para eso es necesario “agrupar al sindicalismo y a los críticos de los grandes sindicatos con un discurso anticapitalista” en asambleas y reuniones, concluye Sixto Casado, “por que si la huelga sale bien, todos ganaremos, pero si sale mal nos joderán a todos”.
LA REFORMA LABORAL EN CINCO ACTORES
Por Juan Murillo
CELESTINO CORBACHO
El ministro afirmaba hace año y
medio que la medida era inservible
debido al carácter financiero de la crisis.
Después, comenzó a mostrarse
favorable a los cambios “a largo
plazo” en el mercado laboral. Tras
afearle al Banco de España que pidiera
medidas urgentes apostó de forma
inminente, sin embargo, por una
reforma laboral “en el buen sentido
de la palabra”. Una vez aprobada la
norma, Corbacho insiste en que no se
abarata el despido, ya que el Fogasa,
que en un principio está dispuesto
para casos de insolvencia o concurso
de acreedores, se hará cargo de parte
del cese en los nuevos contratos.
GERARDO DÍAZ FERRÁN
Tan conocido por su desastrosa gestión
empresarial (Air Comet, Viajes Marsans,
etc.) como por sus desorbitadas exigencias,
el líder de la patronal llegó a pedir
al inicio de la crisis “un paréntesis en el
libre mercado”. Tras solicitar la ausencia
de “líneas rojas” en la negociación,
la CEOE ha esperado que el desgaste
del Gobierno frente a los mercados
acercara al Ejecutivo a sus postulados.
Reforzado por la elección de su afín
Jesús Terciado al frente de Cepyme,
Díaz Ferrán ha lamentado que la reforma
se haya “quedado en reformita” y
asegura que se trata de un avance
insuficiente que “no satisface las necesidades
de la economía española”.
PATRONAL EUROPEA
La patronal europea ha sido determinante
en la decisión del Gobierno de
aprobar la reforma. Bajo la bandera de
la flexibilidad y libertad económicas, el
sector empresarial europeo respalda la
reducción del gasto público y los ajustes
para “poner los costes laborales
bajo control”. El ansia de conjurar los
miedos a una crisis “a la griega”, ha
dado protagonismo a los empresarios
europeos en la reforma del mercado
de trabajo. Business Europe, presidida
por el alemán Jürgen Thumann, solicitaba
al presidente esa nueva medida
“indispensable” unida a otra serie de
reformas en las pensiones, la fiscalidad
y las cajas de ahorro.
UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES
Aunque en un principio UGT se avino
a una reforma laboral que no fuera
“lesiva para los trabajadores”, el cariz
de los recortes presupuestarios les
llevó a convocar, con poco convencimiento,
un paro general de escaso
éxito en el sector público.
Los sindicatos se han mantenido
hasta el último momento en la mesa
de negociaciones. Tras la aprobación
a la fuerza de la norma, Cándido
Méndez ha dicho que ésta “facilita el
despido y debilita la negociación
colectiva”. La organización considera
que los cambios planteados por el
Ejecutivo van a contribuir al endurecimiento
de la situación económica.
COMISIONES OBRERAS
Acusado de tener “miedo escénico”
a la huelga, CC OO ha ido de
la mano de UGT en el proceso de
negociación. Según Ignacio Fernández
Toxo, secretario general de
Comisiones, “el texto empeora
algunas de las propuestas iniciales”
de la reforma, por lo que la
organización augura una lucha “sin
cuartel” de ahora en adelante para
protestar contra la aprobación de
la norma. El sindicato ha organizado
manifestaciones en las principales
ciudades para el 30 de junio
para detener “los ataques al estado
del bienestar y a los derechos
de los trabajadores”.