
Cuando la polla falla: gatillazo”. La receta de este Arguiñano macarrónico adereza letras cáusticas, venenosas, vacilonas, irónicas y cínicas en platos punk-rock de dos minutos. Gatillazo, nueva banda, nuevo disco. La misma vieja receta de siempre. Algún prohombre del rock vasco dijo de bandas como La Polla o Barricada que “no innovaban”. Cierto, pero el plato se lo zampan de un bocado chavales que son y sienten lo mismo que los ahora doctor honoris causa del rock vasco cuando éstos apenas se afeitaban.
Evaristo es una excepción en el mundo. En el mundo musical y en el de debajo de los pies. Lleva al límite su derecho a equivocarse. Sabe callar aunque hable por los codos. “Sigo por dinero”, dice, pero no cierra puertas a tocar sin caché, si la causa lo merece y aun sabiendo que muchos organizadores les han tangado pasta a espuertas.
Nadar por las aguas de la industria y ser punk no es nada fácil. Imposible, dirían los que no saben que de la contradicción nace la vida. De su pluma ácida y malintencionada, poco que decir. Observador y crítico, ha repartido andanadas de certeras patadas, tan solo juntando palabras y berreándolas sobre las tablas. Un placer hablar con esta ‘rubia torrencial’, con este ‘completo geranio’, con este ‘torpedo’ llamado Evaristo Páramo.
DIAGONAL: ¿En qué ha quedado el punk después de 25 años entre nosotros? ¿Oficio, industria, nostalgia, arqueología para programas de ETB?
EVARISTO: Supongo que se ha quedado en un nombre. En mi caso, como decían en Gara que yo había dicho: “ha quedado un poso positivo”. En lo que a mí respecta ya me he comercializado bastante. Un poco de más para mi gusto, pero bueno. En este disco nos han pagado una mierda y en las tiendas se vende a 16 euros. Seguramente en el siguiente nos replantearemos la historia.
D.: Se ha dicho de ti que eras yonqui, que eras de la Mesa Nacional de HB. ¿Cuál es la mayor tontería que han tenido que escuchar tus orejas?
E.: Una vez llegó el rumor a Argentina de que yo había desaparecido en el monte. Lo de HB fue que en un momento creí que tenía que salir en la foto con EH y me puse al lado de Muguruza, que era el único que conocía. Luego en un festi en Utrera me preguntaban sobre esto. Mi respuesta fue que tengo 38 años y hago lo que quiero. Lo de las drogas es parte del mito de Jaimito. En toda mi vida me habré metido 10 chutes y se me quitaron las ganas con la hepatitis B, así que empecé con la macrobiótica y las verduras. Ahora también paso de eso.
D.: TV, entrevistas, promoción. Estáis desconocidos...
E.: Hay algunos que nos caen de culo y esto les va a joder mogollón. A La Polla nos habían propuesto salir en ETB pero nosotros queríamos directo y no play back. Al final tocamos cuatro temas como Gatillazo en directo y me puse una camiseta que decía “la democracia tortura” pero no se vio bien con el palito del micro.
D.: Tenemos que hablar del fin de La Polla. Murió Fernando, superásteis el golpe, os vimos en Oñati tocando en plena forma y de repente... En La Polla siempre habíais tenido discusiones subidas de tono. ¿Por qué esta vez no se apaciguó el tema?
E.: Quedábamos tres originales y yo ya dije que sólo con dos lo dejábamos. Un día llegué al ensayo y ya no había banda. Como dice el del 1, 2, 3, hasta aquí puedo leer. Si se juntan los otros dos y quieren seguir como La Polla yo no pongo ninguna pega. Siempre hubo discusiones los 15 primeros años. Yo era el campeón del grito aunque otros no iban a la zaga. Eramos cinco y había cinco sectores en La Polla, luego nos asentamos. Llegamos a votar todo, porque si no nos atascábamos.
D.: Siempre vendéis el máster y os olvidáis de lo que haga después la discográfica, ¿no?
E.: Sí, porque no tienes nada que hacer. Hemos llegado a ir a una fábrica a preguntar cuántas copias reales de un disco nuestro se habían hecho y la cifra que te daban era la que te daba la discográfica porque el que fabrica escaquea impuestos y el otro le mete 17 discos más y todo va así. En el tercero intentamos hacerlo todo nosotros y tuvimos que vender el máster a los mismos porque si no el conjunto explotaba. Fue un cristo. Si te gusta vender de 10.000 para arriba y que te llamen para tocar, la autogestión se te va a la mierda.
D.: ¿Cómo fue The Kagas?
E.: Lo sacaron Potencial HC y El Lokal. Nos pusieron la etiqueta de Evaristo+RIP, que no nos molaba mucho, e hicimos una entrevista en plan coña como que éramos una banda neozelandesa. Curiosamente el único que la publicó fue el suplemento de El Correo, donde suelen poner a caldo al punk kalimotxero. Pablo Cabeza de Gara se nos mosqueó porque no le dimos una entrevista en exclusiva.
D.: Gatillazo. 22 temas. Anorexia, tortura, fosas comunes de la Guerra Civil y un último tema escondido que habla sobre el lenguaje políticamente correcto...
E.: Lo del lenguaje políticamente correcto parece el primer punto del catecismo. Los que se ponen más tontos con el tema son los que menos friegan en casa. Una vez di un discurso, de esos de bar, pero delante de un montón de gente en el gaztetxe de Gasteiz sobre este tema. No se les puede llamar tontos a algunos, porque encima insultas a los discapacitados.
D.: Hemos visto The Kagas, The Meas, ¿veremos The la Meneas?
E.: Yo no estaré en eso. Lo de The Kagas fue a la vez que La Polla y ya me mareé yo solo.
D.: ¿No hay miedo a que te consideren el payaso del circo, a estas edades y encima de los escenarios cantando mamarrachadas?
E.: Yo lo he sido desde pequeño. Ya lo decían las monjas. Yo cuando vea que pegando salticos me canso, me sentaré tranquilico y fuera. Salvando las distancias, mira el de los UK Subs o el Compay Segundo.
D.: ¿Proyectos con Gatillazo?
E.: Tocar, entrenar y poco a poco. Descartamos un montón de temas para este disco, y eso que tiene 22. A mí es lo que me gusta. Me pones una grabadora y tengo un peligro del copón. Encima estoy con una peña que entiende tu idea a la primera y que se la suda la pasta.
¿NO SOMOS NADA?
Todo empieza en 1979 en un pueblo alavés llamado Agurain, donde un grupo de jóvenes decide formar un conjunto para poder pasar el rato. Al grupo lo llamaron La Polla Records y lo formaban Evaristo en la voz, Fernandito en la batería, Maleguin en el bajo, Txarly en una guitarra y Sume en la otra guitarra. Si le preguntas a Evaristo de donde salió el nombre del grupo, te dice: “salió porque decíamos mucho ‘me cagon la polla’ y Records no sabíamos qué quería decir ‘disco’ en inglés, sino que se lo pusimos en el sentido de los récords de atletismo”. E hicieron discos: ¿Y ahora qué? (1983), Salve (1984), Revolución (1985; aquí fue el primer cambio: en el bajo, de Maleguin por Abel), No somos nada (1987), En directo (1988, grabado en un concierto en Lakuntza), Ellos dicen mierda nosotros amén (1990), Los jubilados (1990), Barman (1991), Negro (1992) y Hoy es el futuro (1993). En 1991 un tribunal prohíbe el nombre de la banda debido a un contencioso con un antiguo técnico de sonido expulsado del grupo, pero LPR, ignorando la sentencia, saca el álbum Bajo presión (1994). Finalmente, en 1996 cambian el nombre a La Polla con Carne para la picadora. Después vinieron el directo La Polla Enturecto (1998), Toda la puta vida igual (1999), Bocas (1999) y El último (el) de la Polla (2003).