
Los enfrentamientos en San Salvador Atenco finalizaron en la madrugada del 4 de mayo con el asalto policial a este pueblo cercano a la capital mexicana, tras todo un día de disturbios originados por un desalojo de floricultores en el cercano Texcoco (ver DIAGONAL nº 30). Al principio, la versión de las autoridades y de las televisiones presentó a la policía como víctima, merced a los vídeos en los que se observa a varios uniformados siendo golpeados por atenquenses.
Los gobernantes estatales incluso sugerían que Javier Cortés, la víctima mortal de 14 años, había fallecido por disparos de la población resistente. Sin embargo, con el paso de los días, las abrumadoras pruebas y denuncias han ido centrando la polémica en la actuación policiaca. Un grupo de policías declaró que las órdenes que recibieron eran entrar a Atenco ‘con todo’, y que les dejaron vía libre. Las palizas a las personas ya inmovilizadas no causan sorpresa dados los antecedentes de la policía mexicana, pero lo que resulta más novedoso son los abusos sexuales sufridos por las detenidas. Según la recopilación de testimonios realizada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), las mujeres denuncian que durante el traslado “en los camiones desde Atenco al penal de Santiaguito, los policías les metían mano, las toqueteaban, hurgaban en su sexo, en su ano, y a algunas les introducían objetos. Otras eran obligadas a realizar sexo oral”.
Es probable que muchas de las víctimas de la violencia sexista policial no se hayan atrevido a hablar hasta el momento, pero por el contrario varias presas han decidido no sólo poner una denuncia, sino hacer pública la pesadilla que sufrieron. En la página web espora.org/comitecerezo se puede leer la ficha de una veintena de presas.Uno de los testimonios más duros es el de Bárbara Méndez: “Yo me encontraba boca abajo, con el rostro cubierto, bajaron mi pantalón hasta los tobillos y mi blusa hasta la cabeza, golpearon con fuerza mis glúteos, gritándome que me violarían y matarían, después un policía me gritó que le dijera ’vaquero’ y golpeó con más violencia mis glúteos, pero ahora con su tolete sólo paró hasta que escuchó lo que pedía.
Carta de “mujeres presas políticas abajo y a la izquierda...“
La brutal represión en
Atenco, dejó como saldo
47 mujeres detenidas en el
penal de Santiaguito. Desde
el 6 de Mayo estas mujeres
se encuentran en huelga
de hambre.
“A todo el pueblo en general: Las mujeres, trabajadoras del campo y la ciudad, amas de casa, estudiantes, etc; presas políticas desde los días 3 y 4 de mayo del presente año nos sentimos indignadas por el auto de formal prisión dictado desde el 10 de mayo. No sólo fuimos insultadas, humilladas, golpeadas, torturadas, abusadas sexualmente y violadas, sino que ahora somos también presas y delincuentes. Hemos vivido la represión, no sólo como luchadoras sociales sino también como mujeres, desde un modo particular porque, si bien los hombres fueron mas golpeados, nosotras fuimos atacadas sexualmente y violadas. Estuvimos sometidas a todo tipo de represión durante la detención, primero con insultos tales como: “eres una puta”, “pinche perra maldita”, “te vamos a violar como la puta que eres”, etc.; y no conformes con golpearnos a algunas hasta perder el conocimiento, nos amenazaban con matarnos y desaparecernos, incluso torturarnos para decir los datos de nuestros familiares con la amenaza de matarlos a ellos también.
(...) A pesar de los abusos a los que fuimos sometidas, seguimos siendo víctimas de negligencia médica, algunas debimos ser vendadas y curadas desde el día que llegamos, algunas tenemos infecciones vaginales, algunas tenemos infección en las heridas, otras que no podemos ni sentarnos aún por todos los golpes recibidos y, a pesar de todo seguimos con la huelga de hambre, porque no daremos ni un paso atrás en esta lucha, porque queremos justicia para todas y todos, porque si debemos luchar desde esta prisión así lo haremos.” Las mujeres presas políticas abajo y a la izquierda en pie de lucha. Santiaguito, Almoloya, 12 de mayo de 2006.
Enseguida me penetró con sus dedos la vagina y apretó con fuerza mis senos, después pellizcó con mucha violencia mis pezones, invitó a otro policía a hacer lo mismo mientras seguían golpeándome, después invitaron a una tercera persona a la cual llamaron ‘jefe’, este último me penetró con un objeto y amenazaron con violarme (coito), me pusieron a la altura del pene de uno de ellos y él se restregó en mis glúteos mientras los otros dos policías lo animaban a penetrarme con su pene, pero no lo hicieron, me golpearon en los senos en repetidas ocasiones y golpearon mi estómago mientras besaban mi boca, como yo me resistía, los golpes eran para que yo abriera la boca y el policía pudiera meter su lengua en mi boca. Viajé todo el trayecto [seis horas de traslado en camión para un recorrido de dos horas] desnuda encima de dos personas más y sobre mi espalda y cabeza viajó un policía sentado. Cuando llegamos al penal me permitieron vestirme y fui bajada del camión”.
Los policías no sólo abusaron de las mujeres participantes en la protesta. Hay casos como el de una mujer de 50 años que salió de casa para comprar un regalo a su hijo. Los visitadores de la CNDH narran: “Los uniformados le dijeron: ‘si quieres quedar libre tienes que darnos una mamada a cada uno’. Ella tenía miedo de que la golpearan, así que tuvo que acceder a lo que ellos querían. Al final, la dejaron ir”. Los policías ni siquiera repararon en la imagen internacional, pues tres de los cinco extranjeros expulsados de México, las españolas María Sastres y Cristina Valls y la chilena Valentina Palma, también denuncian abusos sexuales. Además de este tipo de humillaciones, hay siete denuncias de ‘violación con penetración’.
Ante la avalancha de casos, el propio gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, ha admitido que se han producido abusos por parte de “elementos aislados" de la policía y se han iniciado averiguaciones contra 52 policías del Estado de México, aunque no contra quienes les dieron las órdenes. Al cierre de esta edición, sólo 17 de los casi 200 detenidos habían salido de la cárcel sin cargos, mientras que otros 144 tenían la opción de salir de prisión bajo una altísima fianza de cerca de 1.400 euros. Una parte de ellos se ha negado a pagar al reclamarse inocente y en solidaridad con un tercer grupo de 28 personas contra las que se ha dictado auto formal de prisión. En este grupo se encuentran los líderes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) que han sido capturados.
El FPDT es el grupo que tuvo un mayor protagonismo en la resistencia del 3 y 4 de mayo. Su principal dirigente, César del Valle, se encuentra en una prisión de máxima seguridad. Varios de sus familiares se encuentran huidos. Es el caso de su hija América, también líder de los macheteros de Atenco, quien es una oradora habitual en las marchas de apoyo, pero por vía telefónica.
Algunas voces afirman que todo el operativo represivo se debe a una venganza contra el FPDT, organización que en 2002 impidió la construcción de un gran aeropuerto en sus tierras ejidales y echaron a perder uno de los megaproyectos del ‘foxismo’. El coordinador de Opinión del diario La Jornada, Luis Hernández Navarro, señala que los “poderosos intereses inmobiliarios y políticos” que perdieron ese “gran negocio” criticaron al Gobierno por negociar y ceder ante el movimiento popular en vez de usar más mano dura. Desde ese momento, se cerraron los canales de diálogo hasta que cuatro años después se ha aprovechado un incidente para “ajustar cuentas” y “castigar al México de abajo por su insumisión”. El 5 de mayo, el subcomandante Marcos anunció la suspensión de la gira de ‘La Otra Campaña’ hasta conseguir la liberación de todos los presos de Atenco. Durante estas tres semanas, las acciones de solidaridad han seguido. En prácticamente todos los estados se han organizado actos de protesta, pero es en el Distrito Federal donde se ha mantenido la mayor constancia.
Junto a un campamento permanente frente al penal, se han realizado bloqueos de carreteras, mítines, paros estudiantiles, asambleas y tres manifestaciones que contaron con la participación de cerca de 10.000 personas. De hecho, esta situación parece ser un primer ensayo para ‘La Otra Campaña’. Las críticas a los tres partidos importantes (PAN, PRI y PRD) se han visto corroboradas, puesto que cada uno de ellos ocupa, respectivamente, el Gobierno federal, el estatal y el municipal, que se unieron contra el FPDT. Es también la puesta en práctica de la red de solidaridad entre los de abajo que, entre otras cosas, será el nuevo movimiento.