
La consigna “La unión hace la fuerza (Mbolo moye dole!)” suena tan contundente en castellano como en wolof, lengua usada en Senegal, Gambia y Mauritania. Tan contundente y tan necesaria. Al menos, para el millar largo de personas que se manifestó el 16 de octubre por el centro de Madrid en homenaje a los migrantes que han perecido en su intento de alcanzar las costas europeas y de las personas “que luchan cada día contra las fronteras”. Y, antes de nada, para los promotores del acto, la Asociación de Sin Papeles de Madrid, que esa misma mañana se dio a conocer en una nutrida rueda de prensa en la parroquia San Carlos Borromeo. Allí, junto a la red de apoyo Ferrocarril Clandestino, presentaron una campaña que tiene como objetivo reclamar el indulto de las personas condenadas por vender copias audiovisuales no autorizadas, la despenalización del top manta y la regularización de los migrantes indocumentados. La manifestación suponía el bautismo de fuego del primer grupo organizado de sin papeles de Madrid y, a tenor del impacto mediático conseguido y del júbilo de sus organizadores, resultó todo un éxito.
La citada asociación tiene su origen en un espacio de encuentro y asesoría legal para manteros que, desde hacía un año, funcionaba en el barrio de Lavapiés y supone una respuesta organizada a la asfixiante persecución policial que desde hace meses padece este colectivo en Madrid.
Sobre todo en las últimas semanas, las redadas indiscriminadas contra personas sin papeles se han convertido en moneda corriente. En una de estas razzias, Abdulá, una de las caras públicas de la Asociación de Sin Papeles, fue detenido horas antes de la marcha, para ser liberado al día siguiente “gracias a que el CIE de Aluche estaba completo”, informa el Ferrocarril Clandestino.
Tras la demanda de indulto de Mor Ndiaye, la nueva organización hizo lo propio ante el Ministerio de Justicia para Kebba Chan el 27 de octubre. Al igual que Mor, Kebba, que se halla encerrado en Aluche, fue condenado por vender copias no autorizadas de DVD y CD.
LOS MANTEROS
DE TERRASSA
Para su creación, la Asociación
de Sin Papeles de Madrid
ha tenido un referente clave,
su homónima de la localidad
barcelonesa de Terrassa, que
se constituyó el pasado mes
de febrero para hacer frente a
la presión policial sobre los
vendedores del top-manta. El
grupo, compuesto por un centenar
de senegaleses, mantenía
contacto con la Oficina de
Derechos Sociales del Ateneu
Candela desde finales de
2007, pero sólo se conformó
como colectivo con voz propia
tras una redada en la que la
policía detuvo a 15 migrantes.
La Asociación de Sin Papeles de Terrassa siempre ha tenido claro que la movilización en la calle debía correr pareja a la negociación con las administraciones. De esta manera, además de tener una presencia muy visible en la marcha del pasado Primero de Mayo (Mayday), ha conseguido el compromiso del Ayuntamiento de habilitar siete espacios en la calle para la venta de productos, siempre que éstos sean “legales”.
Artículo relacionado
ENTREVISTA : MOUSA FAYE, DE LA ASOCIACIÓN DE SIN PAPELES DE MADRID
“Reclamamos nuestra parte del pastel”