
DIAGONAL: Históricamente, las políticas
de planificación hidrológica
han considerado al Tajo como una
cuenca excedentaria, es decir, un río
al que le sobra agua, ¿en qué han fallado
estas políticas?
Mª SOLEDAD GALLEGO: Lo primero,
no han hecho bien las cuentas.
Han considerado excedentaria
la cuenca del Tajo porque durante
el primer anteproyecto sobre el
transvase Tajo-Segura, de 1967, se
consideraba que había unas aportaciones
de agua en cabecera, que,
al pasar el tiempo, se ha demostrado
que eran un 50% de lo que en
un principio se había calculado.
Además, nunca se ha tenido en
cuenta el caudal ecológico (caudal
necesario para que el ecosistema
no se desequilibre). Así han considerado
al río como si fuera una garrafa
de agua, cuando hay que tener
en cuenta que en la cuenca del
Tajo está la mayor metrópoli de
España, Madrid, por lo que el río
abastece a casi seis millones de
personas de forma directa.
D.: ¿Cuál es el volumen que actualmente
el Tajo vierte hacia el río
Segura? ¿Qué ha significado esto para
su ecosistema?
M.S.G.: El máximo que se puede
transvasar son 600 hectómetros cúbicos
anuales, según el Plan de
Asignación que se redactó en 1971,
en base al anteproyecto de 1967.
Esta cantidad es irreal, la mayoría
de veces se vierten 200 hectómetros
cúbicos anuales. Aún así, el
Tajo se queda seco, ya que supone
substraerle las 2/3 partes de su caudal
en cabecera. Además, después
de su paso por Aranjuez, se le ingresa
toda el agua sucia proveniente
del río Jarama, y, como el caudal
que lleva a estas alturas es escaso,
el Tajo no tiene suficiente capacidad
de dilución por lo que se agrava
la contaminación. El resultado
es que el tramo medio del Tajo es
un cadáver hidrológico.
D.: Se planea otro transvase a la altura
de Extremadura. ¿Cómo afectaría
a la cuenca del Tajo?
M.S.G.: No es viable económica ni
ambientalmente hablando. Es llevar
agua sea como sea. En el aspecto
económico, un transvase nunca es
viable por el coste de las infraestructuras.
Si este coste, en vez de sufragarlo
los españoles, se le añadiera al
precio del agua para que los usuarios
pagaran los costes de la obra,
sería más rentable para ellos utilizar
agua desalada.
Desde el punto de vista del medio
ambiente, el transvase se planea en
una zona de importancia ecológica
extraordinaria, por lo que los impactos
serían múltiples. Pero hoy en día
la única viabilidad que se busca es la
política, así que, si se llega a un
acuerdo entre Comunidades Autónomas,
se asumirá el transvase.
D.: Se dice que los transvases buscan
la equidad en el reparto del recurso
hídrico ¿Qué otros intereses se
esconden detrás de esta afirmación?
M.S.G.: Se esconden los intereses de
determinados sectores económicos
que usan el agua para sus negocios
(agricultura, urbanismo) e intentan
convencer al resto de la sociedad de
que necesitan agua. Primero, han
contribuido a dejar sin agua los ríos
de su zona y luego quieren convencer
al resto de la población de que
necesitan agua de otros sitios. Además,
no se puede gestionar una
cuenca mediterránea como la del
Segura, como si fuera la del Miño;
no es la España húmeda.
D.: ¿Cuáles son los usos a los que se
destina el agua que se extrae del Tajo
hacia el río Segura para abastecer a
la región de Murcia y a la Comunidad
Valenciana?
M.S.G.: Principalmente regadío, un
regadío que es rentable, pero si el
agua se pagara al precio real, no lo
sería. Además, están los campos de
golf y las macrourbanizaciones, en
una zona que quieren que sea verde,
pero que tienen que entender que no
es Galicia. Por tanto, el transvase no
es ni justo ni solidario.
D.: El PP y el PSOE han dado el visto
bueno a transvases entre cuencas en
diferentes ocasiones. ¿Dependen los
transvases del color político que esté
en el poder?
M.S.G.: Da igual el partido político
que esté en el poder. La política de
los transvases viene del Franquismo,
es la política de los poderes
económicos y fácticos de algunas
zonas, que quieren agua y la piden
a toda costa. Y dicen que sobra
agua aunque el Tajo esté completamente
agotado. Esta situación empeoró
con la derogación del transvase
del Ebro, ya que se multiplicaron
las demandas y el Tajo se ha
agotado. Así pues, por motivos políticos
se derogó un transvase y se
dio una vuelta de tuerca a otro.
D.: El 20 de junio más de 40.000 personas
marchaban en Talavera de la
Reina para pedir el fin del transvase.
¿Cómo surgió el movimiento entorno
a la defensa del río Tajo?
M.S.G.: En el año 2006, se observó
que a su paso por Talavera de la
Reina el Tajo llevaba 0 metros cúbicos
mientras que el transvase hacia
el Segura llevaba 20 metros cúbicos
al mismo tiempo. A partir de
ahí, se creó la Plataforma en defensa
de los ríos Tajo y Alberche. Al
año siguiente, se creó la Red
Ciudadana por una Nueva Cultura
del Agua en el Tajo-Tejo y sus Ríos.
Las administraciones sólo quieren
trocearlo pero los ciudadanos nos
hemos unido desde su cabecera
hasta su desembocadura en Portugal,
porque nosotros consideramos
a los ríos de una forma integral.
Por ello, demandamos una
gestión integral, que cumpla lo establecido
en la Directiva Marco del
Agua, que exige el establecimiento
de caudales ecológicos.