
DIAGONAL: ¿Cuál es el perfil de los menores que la Comunidad de Madrid está repatriando?
NACHO DE LA MATA: En primer lugar, se desconocen los datos oficiales de la Comunidad de Madrid (CAM) en torno a cuántos menores extranjeros tutelados están al amparo del sistema de protección público del Instituto Madrileño del Menor y de la Familia. El colectivo mayoritario de menores extranjeros tutelados es el marroquí, pero no es un dato oficial contrastado sino simplemente un dato deducido por la relación que vamos manteniendo con los centros de Guarda y Residenciales de Protección en los que están los menores. Eso no excluye otras nacionalidades. Las edades tipo pueden oscilar de los 12 a los 17 años, pero la mayoría son de 16 o 17 años. Incluso se han dado casos de intentos de repatriaciones de menores a escasos meses de cumplir los 18 años, cuando llevaban ya en España dos años e incluso cuatro.
D.: ¿Cómo viven los menores las repatriaciones?
N.M.: Las resoluciones de repatriación no se notifican, por lo tanto el menor desconoce si hay un procedimiento contra él. El menor tiene miedo de que se lo lleven a su país de origen. Cuando un menor está en una residencia y ve que a un compañero suyo se lo están llevando le entra un miedo absoluto a ser también repatriado. Como nunca conocen cuándo se puede resolver un expediente de repatriación, viven en la angustia. Ante esto, los menores toman medidas para protegerse frente a esa incertidumbre. Conozco menores que han hecho guardias entre ellos para avisarse de si venía la policía. Después de cenar, los menores se acostaban y a eso de las dos de la madrugada, algunos se iban del centro de protección, otros hacían guardias. Eso ha seguido.
Es verdad que ha habido repatriaciones sistemáticas, aproximadamente dos por semana, pero, por épocas, éstas se intensificaban o al contrario no se producían. Ahora, desde julio no tenemos constancia de que se haya producido ninguna repatriación, lo cual no significa que no haya habido. La ley exige una serie de trámites como garantía, para salvaguardar ese “interés superior del menor”. En Madrid se incumplen sistemáticamente.
Una vez resuelta la repatriación, la ejecuta, aquí, la Brigada Central de Extranjería. Se hace de madrugada: se presentan varios funcionarios de policía, entran en el domicilio del menor, le informan de que va ser repatriado, de que coja sus pertenencias -en algunos casos no le da tiempo-, y es conducido a un coche policial, esposado con unas cinchas blancas. Son conducidos al aeropuerto de Madrid-Barajas.
Entran en pista con el coche policial y es subido al avión en primer lugar. Son colocados al final de los asientos del avión y custodiados cada menor por dos funcionarios de policía. En casos de resistencia, hemos tenido conocimiento de menores a los que les han tapado la boca con esparadrapo o han sido amenazados si gritaban. Cuando llegan al aeropuerto de destino son entregados directamente a la policía de fronteras. No se garantiza que esos menores sean entregados a su familia o a un centro de protección.
La inmigración infantil
NACHO DE LA MATA: La inmigración infantil y la inmigración adulta no pueden medirse por el mismo rasero. Sobre todo cuando cuantitativamente y cualitativamente son totalmente distintas. No podemos considerarlas de la misma manera: hay que discriminar entre adultos y menores. Hay que proteger a los menores, y esa protección exige un tratamiento desigual, precisamente para que pueda ser salvaguardado el principio de igualdad. Los menores son los más indefensos, luego merecen mayor protección.
Es necesario cumplir los convenios internacionales firmados por España y la normativa y ordenamiento jurídico español dando al menor lo que en realidad merece: toda la protección posible. Eso implica salvaguardar siempre el interés del menor, que todo se haga en beneficio de éste y no en beneficio de los intereses subjetivos de una política migratoria, considerar la migración del menor regular a todos los efectos, como establecen todos los convenios internacionales. y facilitarles una integración.