
En Bogotá, a 2.600 metros más cerca de las estrellas (como gusta recordar a las organizadoras; al resto nos lo recordó el mal de altura), cerca de 70 integrantes de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género se reunieron los días 27, 28 y 29 de noviembre para compartir proyectos, experiencias y sueños por cumplir. Se trataba de los terceros encuentros de esta plataforma creada en 2005 con el objetivo de promover la igualdad entre mujeres y hombres en y desde los medios, así como fomentar la solidaridad y la cooperación en una profesión marcada por las formas patriarcales de la competitividad y el individualismo.
El gran avance de este encuentro frente a anteriores fue que acogió a una Red lo suficientemente madura como para realizar propuestas teóricas y prácticas sólidas. La ponencia inaugural fue de Nuria Varela, corresponsal de guerra y en la actualidad asesora del Ministerio de Igualdad, quien disertó sobre cómo informar en zonas de conflicto, emplazando a construir una cultura de la paz desde “el verdadero periodismo: un periodismo intencionado que se fija un objetivo para cambiar el mundo; eso es lo que nos hizo a todas ser periodistas”.
Le siguieron dos días de mesas redondas y coloquios, en los que se propusieron estrategias de comunicación para informar sobre conflictos armados, feminicidio, la trata de mujeres o la diversidad étnica, y se compartieron experiencias positivas de redes regionales y proyectos de comunicación feminista. La otra conferencia magistral, sobre uso no sexista del lenguaje, corrió a cargo de Montserrat Minobis, fundadora de la Associació de Dones Periodistes de Catalunya.
“Quedó expresa la capacidad académica de la Red. Hubo profundidad y propuestas que serán difundidas en 2010”, celebra la coordinadora del evento, Fabiola Calvo, impulsora de la Red Colombiana.
A esas sesiones abiertas, con alta participación de estudiantes de comunicación y periodistas de medios locales y alternativos, le siguieron los debates internos para fortalecer esta Red Internacional de Redes. Uno de los principales acuerdos fue el de priorizar, en una época de crisis marcada por los recortes de derechos de las mujeres, tres temas sobre los que cada Red miembro articulará y compartirá propuestas: Violencia de Género y Feminicidio, Trata y Prostitución y Derechos sexuales y reproductivos. Se decidió también crear comisiones de trabajo para potenciar actividades como la formación de las integrantes o el apoyo a mujeres periodistas víctimas de violencia de género.
El colofón fue la redacción de un manifiesto con el que anunciar al resto de colegas en el mundo “que necesitamos abandonar la mirada sesgada y excluyente; cambiar nuestras rutinas profesionales para escuchar más, ver mejor y comprender la complejidad y diversidad del momento histórico que nos ha tocado testimoniar; que exigimos ver a las mujeres, que no las excluyamos de nuestros relatos, que nos decidamos a vivir nuestra profesión con el riesgo que supone aventurarse por nuevos caminos, sin antiguas brújulas que sólo marcaban el norte del poder”.
Más incluso que el contenido de estas jornadas, importan sus consecuencias. “La Red se fortalece a cada encuentro”, subraya Castro. Hace dos años, a raíz del celebrado en Oviedo, nacieron las redes de Colombia, Perú, Chile y Euskal Herria. Por ello, se decidió que los próximos tendrán lugar en Casablanca (Marruecos), donde todavía no existen redes sólidas, aunque sí personas muy implicadas como Saida Boudaghia, única asistente africana. “El encuentro de Bogotá supuso para mí un escenario enriquecedor y con grandes expectativas y experiencias, que se pueden aprovechar y trasladar a África del Norte”, explica Boudaghia. Y añade: “Yo percibí de cerca la gran calidad humana y profesional de las periodistas y comunicadoras latinas y europeas, y me gustaría que ellas también perciban lo mismo de las del norte de África”. “Las árabes nos darán su sabiduría y nosotras nuestra soronidad y experiencia”, añade la colombiana.
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Más allá del castellano
Uno de los retos que quedó
patente en los Encuentros fue
la necesidad de abrir la Red,
en la que predominan las integrantes
de América Latina y el
Estado español, a nuevas
regiones. A Bogotá sólo asistieron
dos suecas, una marroquí y
una jordana. El principal obstáculo
es el uso único del castellano,
por lo que se creó una
comisión para fomentar el multilingüismo
en los debates
internos on-line, y trabajará
para que tanto la web de la
Red como los contenidos de
los próximos encuentros estén
en varios idiomas. Se espera
que la elección de Casablanca
como próxima sede permita
integrar a nuevos países europeos,
africanos y árabes.