Qué tienen en común una poetisa
que edita su primer libro, el propietario
de una tienda de informática,
una sala de conciertos, la Asociación
de Madres y Padres que monta un
número de magia en el colegio y la
señora que pone la radio en su mercería?
Según la EXGAE, todos ellos
son víctimas de “los abusos de la
SGAE y otras entidades de gestión”.
El 17 de mayo se inauguró en Barcelona esta asesoría “casi gratuita” que nace para “defender a la ciudadanía” que produce, difunde y disfruta de un bien público como es la cultura frente a entidades privadas que pretenden cobrarles por ello. La EXGAE echa a andar respaldada por “8.000 personas y 24 entidades”, aunque, según explica Ana María, miembro de la Asociación de Pymes de Informática y Nuevas Tecnologías (Apemit), sus miembros son “incontables. En Apemit somos 1.800 tiendas; en Vache (Asociación de Hosteleros Víctimas del Canon) son 800, pero los sectores afectados son muy diversos. Todos hemos tenido conflictos con entidades gestoras de derechos, no sólo la SGAE”.
También forman parte de la EXGAE la Asociación de Artistas Escénicos, el Taller de Músics de Barcelona y la compañía de teatro e intervención Conservas, cuya sede alberga la asesoría jurídica de la EXGAE. Cada martes de 19 a 20h, profesionales de la abogacía atienden consultas sobre derechos de autoría, licencias, canon, copia privada, P2P, entidades de gestión, derechos de emisión... por sólo 10 euros. La web de la EXGAE (www.exgae.net) responde a las preguntas más habituales sobre derechos de autoría, licencias y canon y entidades de gestión. También hay herramientas de autodefensa para autores y autoras, salas y establecimientos, como formularios para darse de baja en la SGAE y un repertorio de grupos y producciones no sujetos a recaudación que invitan a actualizar.
Un mito clave es la confusión entre los derechos morales de la autoría y los económicos o de explotación. Según Ana María, “la propiedad intelectual es una cosa y la distribución, promoción, intercambio y flujo de la cultura permiten todas las licencias, de la más a la menos restrictiva”. “A los autores, incluso a los que están en la SGAE, ya que muchos no conocen ni sus propias condiciones” explica “hay que decirles que no protege su autoría. En el registro de la propiedad intelectual cuesta 11 euros registrar un disco y nadie te la va a arrebatar jamás”.
Ana María advierte que “ninguna entidad promociona grupos que no vaya a rentabilizar. La SGAE tiene 90.000 socios y sólo un 4% recibe dinero de lo recaudado en copia privada, los que alcanzan cierto número de ventas”. Éstos “se quedan el 6% de la copia privada y el resto va a la infraestructura de la entidad de gestión”. Ana María defiende la posibilidad de “promocionarse como queramos, distribuir y difundir: en una sala, la SGAE se queda el 10% de la taquilla. Si el grupo es libre te lo ahorras”. En cuanto a la hostelería, explica que las entidades de gestión quieren que “un bar les pague entre 70 y 200 euros mensuales. Si suscribes el contrato, la cifra cada vez es mayor, pinches música libre o no”.
Pagar hasta por el hilo musical
Esto ocurre en todo tipo de establecimientos: los comerciantes de la calle Verdi del barcelonés barrio de Gracia contactaron con la EXGAE “porque querían cobrarles seis euros por la música de fondo en bisuterías, zapaterías, tiendas de caramelos...”. Ana María anima a “ver al editor como un puro comercial que viene a ofrecerte un producto” y saber que “no estás irregular por no firmar”. Hasta en los espectáculos sin ánimo de lucro que difunden imágenes y música, “la SGAE se queda el 7% del dinero invertido: consideran que es su repertorio gestionado y protegido”.
Para evitarlo, “los grupos que actúen deben firmar una hoja diciendo que no son de la SGAE”. En cuanto a las tiendas de informática y electrónica, explica que “miles de comerciantes tienen demandas porque les piden canon por copia privada en CD, DVD y todo el material comercializado desde el año 2000”. Explica que “cuando las entidades ejercen su capacidad de recaudación y mandan a un auditor a cualquier comercio entran cual elefante en cacharrería, diciéndote que estás irregular”. Sin embargo, “buscan una cifra de deuda, una prueba económica para demandarte”. Así, “aunque te requieran los datos judicialmente es mejor porque te aseguras de que no te pidan más”.
Ana María recuerda que “el Consejo de Consumidores dijo que el canon es abusivo. Habló de falta de transparencia en las entidades de gestión y de que no todo el material audiovisual está registrado. Hay licencias libres”. También “mencionó la posibilidad de que las entidades de gestión fueran públicas. Todos sus privilegios desaparecerían”. A su juicio “quien quiera que otros gestionen sus derechos debe poder hacerlo. Pero no pueden imponer su visión”. Entre otras cosas, porque “con internet, el modelo de distribución ha cambiado radicalmente, de vertical a horizontal. Los poderes se mosquean porque esto no les genera beneficios”.