
Un millón de libros de la Biblioteca Nacional y diez millones de documentos del Archivo Nacional, quemados; 15.000 objetos del Museo Arqueológico, desaparecidos; 10.000 yacimientos arqueológicos, saqueados y 150.000 piezas que en ellos se encontraban, robadas. La Biblioteca Coránica y la Casa de la Sabiduría ardieron, los museos arqueológicos de Mosul y Tikrit fueron saqueados y el 84% de las instituciones de educación superior han sido destruidas o saqueadas tras la ocupación. Entre las obras quemadas o desaparecidas desde 2003 se encuentran textos de Omar Jayyam, Avicenas, Averroes, piezas de las épocas babilónica, sumeria, caldea y asiria, tablillas con las primeras formas de escritura…
Mientras protegían el Ministerio del Petróleo y los oleoductos, las tropas de ocupación dejaron museos y yacimientos arqueológicos a merced de los saqueadores que, en muchos casos, trabajan por encargo de coleccionistas internacionales. Además, muchos actos vandálicos han sido protagonizados por las tropas ocupantes que, entre otras cosas, han robado piezas en los asentamientos de Ur, destruido ruinas de la antigua Babilonia y provocado daños irreparables al palacio de Nabucodonosor. EE UU ni siquiera ha firmado la Convención de la Haya para la protección de bienes culturales en caso de conflictos armados, de 1954.
La destrucción de patrimonio cultural iraquí durante la ocupación ha sido calificada ya como uno de los grandes “memoricidios” de la historia. “El Gobierno de Bush ha sometido al pueblo iraquí a destrucción cultural, acompañada por una política de propaganda sin precedentes, para borrar la memoria colectiva de esta nación y transculturizar a sus pobladores”, dice a DIAGONAL Fernando Báez, experto internacional en bibliotecas que ha investigado la destrucción del patrimonio iraquí tras la ocupación, quien explica que “los nuevos libros de Historia que autoriza el Ministerio de Educación iraquí han suprimido cualquier referencia negativa del colonialismo inglés”. Báez denuncia también la política de censura contra intelectuales iraquíes aplicada directamente por EE UU, lo que ha permitido el cierre de diez periódicos.
Siguiendo esta política de censura, los Gobiernos de ocupación han perseguido a todo intelectual sospechoso de haber participado en el Baaz y confiscado los libros escritos por baazistas, y “todo empleado público de las instituciones culturales que no está de acuerdo con la presencia de tropas de EE UU es despedido de inmediato”, explica Báez.
Asesinato de intelectuales
“Alguna vez escribió Heinrich Heine que primero se queman libros y luego se queman hombres. Esto ha sucedido en Iraq. El proyecto de reconstrucción cultural de Iraq del Pentágono ha abarcado el asesinato de intelectuales a manos de grupos paramilitares iraquíes entrenados por la CIA”, dice Báez. Hasta el momento, la CEOSI y el Tribunal de Bruselas han documentado el asesinato de 286 docentes universitarios y, según datos policiales iraquíes, la cifra de intelectuales asesinados desde 2003 supera el millar, y varios miles se han visto obligados a abandonar el país. Las fuerzas de ocupación, los cuerpos de seguridad iraquíes, Israel e Irán son todos ellos sospechosos de la mayoría de estos asesinatos.