
Incluso antes del desarrollo de los acontecimientos, estos cuatro meses de recorrido por el sur y centro de México ya parecían haber influenciado el discurso del Delegado Zero. Mientras que tiempo atrás se ‘limitaba’ a criticar el juego electoral y sus partidos políticos y a llamar a la unión a “los de abajo” contra el sistema capitalista, al igual que hace la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que inició este movimiento el año pasado, su público en el Estado de México y en el Distrito Federal pudo observar que ese ‘anticapitalismo’ difuso se va concretando.
En estos dos estados, Marcos lanzó un discurso pleno de radicalismo y de confianza en la capacidad de La Otra Campaña, que apenas se encuentra en su fase inicial. Bajo la fuerte lluvia que inundó un acto cultural en el Bosque de Chapultepec, el delegado zapatista señaló que no hay que quedarse en reivindicaciones parciales, si “podemos tener todo lo que nos pertenece: vamos a por todo ahora”. Tras participar en “el otro primero de mayo”, marcha que recorrió el centro capitalino en pro del nuevo movimiento y en solidaridad con los trabajadores latinos en Estados Unidos, Marcos manifestó que lo que va a hacer La Otra Campaña es derrocar al Gobierno, expulsar a los ricos del país, “quebrar la Bolsa de valores” y hacer que la única empresa que tenga beneficios en México sean las aerolíneas a Miami. Resumió en cinco palabras el nivel de compromiso que le han mostrado los indígenas, mujeres, campesinos, obreros, punks o ancianos con los que se ha encontrado hasta ahora: “Hasta morir si es preciso”.
El radicalismo del Delegado Zero parece entrar en contradicción con los ritmos de La Otra Campaña, que teóricamente está pensada para el largo plazo y todavía carece de una estructura y de su “programa nacional de lucha”. Sin embargo, Marcos se muestra convencido de que va a ocurrir “pronto” algo muy grande en México, algo “sin comparación en la historia”. Esto ocurrirá en el próximo sexenio presidencial, según se deduce de sus palabras: “Pónganle el nombre y el color que quieran al gobierno que va a ser derrocado”, avisó a la clase política ante unos ‘chavos’ preuniversitarios. En su discurso en la Universidad Nacional Autónoma de México, hizo referencia a las intenciones de su rector de conseguir algún cargo gubernamental en 2012. “No sabe que no habrá sistema político en ese año”, remató ante la ovación del público.
ATENCO, INVADIDO
El pueblo de San Salvador
Atenco, situado en el Estado
de México y a poca distancia
del Distrito Federal, vivió el
miércoles 3 de mayo una jornada
de fuertes enfrentamientos
entre sus habitantes
y la policía, durante la cual
murió un joven de 14 años.
Todo empezó cuando en la
vecina localidad de Texcoco,
la policía impidió que unos
vendedores de flores ambulantes
se establecieran en la
vía pública, lo cual se había
reivindicado desde hacía
tiempo. Sin embargo, esa
reivindicación choca con la
intención de las autoridades
de construir un Wal-Mart.
Algunos floristas resistieron y
recibieron la ayuda de varios
integrantes del Frente de
Pueblos en Defensa de la
Tierra (FPDT), de Atenco,
donde por otra parte comenzó
un bloqueo de carreteras.
Tanto en Texcoco como,
sobre todo, en Atenco se
produjeron fuertes choques
durante todo el día, que causaron
la víctima ya mencionada
y numerosos heridos
(algunos en peligro de muerte
al cierre de esta edición)
en el bando popular a causa
de la violencia policial. Sin
embargo, ésta se vio superada
por los atequenses, quienes
pusieron en desbandada
a la policía con sus
precarias armas, entre ellas
los machetes que se han
constituido en su principal
elemento de identidad y
defensa. De esta manera,
decenas de policías tuvieron
que recibir atención
médica e incluso cinco de
ellos fueron “arrestados”
por la población.
La resistencia de Atenco
duró hasta la madrugada del
jueves 4, cuando las fuerzas
policiales de todos los niveles
del Estado respondieron
a los llamados del duopolio
televisivo Televisa- TV Azteca
y entraron casa por casa,
elevando el número de detenidos
a más de 200. Los
movimientos sociales del
resto de México respondieron
con rapidez, especialmente
desde el Distrito
Federal, dada la cercanía y
el hecho de que La Otra
Campaña se encontraba allí
en ese momento. Precisamente,
el FPDT es integrante
del nuevo movimiento y
constituyó el cordón de
seguridad del delegado zero
el 1 de mayo. Fue durante
un mitin de Marcos cuando
se anunció lo que ocurría
en Atenco-Texcoco, y la gira
quedó suspendida para dar
paso a la solidaridad, que
comenzó el mismo día 3
pero aumentó el 4, cuando
miles de adherentes a La
Otra Campaña cortaron
diversos puntos de entrada
al DF durante varias horas.
El día 5 se realizó desde la
capital una marcha hacia
Atenco para desafiar la presencia
policial y dar apoyo,
mientras que el día 6 se
celebró en el pueblo una
“asamblea nacional”.
Ambos eventos se hicieron
a petición de los escasos
resistentes que quedaban
en el pueblo el día 4 por la
tarde, cuando la policía
había retirado gran parte de
sus efectivos. Otras acciones
se desarrollarían en
días futuros, por la retirada
de la policía de Atenco y la
libertad de todos los detenidos.
Para los habitantes
de Atenco estos hechos
no son nuevos. Durante
2001 y 2002, la protesta
popular paró el aeropuerto
que el Gobierno federal
pretendía construir en sus
tierras a cambio de
indemnizaciones irrisorias.