
Cuando Juan Carlos de Borbón compareció sonriente ante los medios de comunicación para certificar su alta médica, tras una operación quirúrgica en el edificio del Hospital Clínic de Barcelona, no dudó en elogiar las bondades del sistema sanitario público. “Tenemos que estar orgullosos de la sanidad pública que tenemos, tanto en Cataluña como en Madrid”, dijo, olvidando el pequeño matiz de que estuvo ingresado no propiamente en el Clínic, sino en Barnaclínic, una clínica privada que opera en una de las plantas del edificio del Clínic.
Manicura y pedicura ‘públicas’
Esta institución privada emplea personal
y recursos médicos de la sanidad
pública, a los que suma una
serie de servicios asistenciales adicionales
de atención al paciente y
sus acompañantes que incluyen peluquería,
manicura y pedicura, catering
externo para las comidas y servicios
religiosos, entre otros, como
ha denunciado recientemente la
Coordinadora Antiprivatización de
la Sanidad Pública de Madrid.
También distingue a Barnaclínic las cualidades ‘físicas’ del personal. “Las enfermeras de Barnaclínic no son las enfermeras de la pública”, señaló uno de los trabajadores del Hospital Clínic. No en vano, el rey dedicó un agradecimiento especial en su comparecencia: “Al equipo que me ha operado, a las enfermeras, a todo el mundo que me ha cuidado”.
En total, en la séptima planta del Clínic, en la que opera Barnaclínic, hay una docena de habitaciones, todas ellas individuales, que quedaron a plena disposición del rey y sus acompañantes entre el 8 y el 12 de mayo. Además, la operación en sí, la extirpación de un nódulo en su pulmón derecho, se realizó un sábado, cuando durante el fin de semana en el Clínico sólo funciona el quirófano de urgencia y no se realizan intervenciones programadas como ésta.
“La gravedad no es que utilice lo que ha utilizado, sino transmitir a la sociedad una mentira”, afirma uno de los integrantes del Comité de Empresa del Clínic en declaraciones a DIAGONAL. “Utiliza los servicios públicos... Sí claro, los mejores instrumentos, los mejores aparatos y el mejor personal lo tiene el servicio público. Lo grave está en que lo malo del servicio público –listas de espera, habitaciones con más camas– lo han subsanado poniendo una privada y diciéndote ‘si usted paga, lo malo de la pública se lo quitamos”, explicó.
El sindicato CGT ha pedido varias inspecciones de trabajo y prepara ya la solicitud de una nueva inspección porque, denuncia, se está produciendo una cesión ilegal de trabajadores de la sanidad pública en favor de una empresa privada. “Entre paciente y paciente te meten uno de la privada, y si te meten muchos te dan la opción de cobrar un extra”, indica la fuente del comité de empresa. La cuestión sería incluso más grave, ya que, hasta los propios cirujanos de prestigio que trabajan en el Clínic, estarían ofreciendo a sus pacientes reducir sustancialmente la espera para una operación acudiendo al sector privado. La misma operación, con los mismos medios y profesionales de la sanidad pública, pero con una espera de una semana o diez días en lugar de tres o cuatro meses.
Sanidad de fronteras difusas
La fórmula de Barnaclínic, legal
conforme a la legislación vigente, es
la exacerbación de un modelo sanitario
que diluye cada vez más la
frontera entre la sanidad pública y
un sector privado con una presencia
creciente. Catalunya se convirtió en
el laboratorio de experimentación
de estas prácticas con leyes como la
de Ordenación Sanitaria de Catalunya,
cuya reforma de 1995 incluye
la aceptación del ánimo de lucro en
la gestión de la sanidad pública, un
planteamiento generalizado al resto
del Estado con la Ley 15/97. El resultado
son entidades como el Consorci
de Salut i Social de Catalunya
(CSC), formado por ayuntamientos,
Generalitat y otros consorcios hospitalarios,
con características más
propias de un holding empresarial
que de un sistema sanitario público,
según denuncia Ramón Serna,
miembro de la sección sanitaria del
sindicato CATAC y experto en modelos
sanitarios. Dentro del CSC está
Consultoría y Gestión SA, una
empresa que se comporta como una
consultora sanitaria que actúa a nivel
mundial y exporta el modelo de
privatización sanitaria implantado
ya en Catalunya.
En Catalunya, explica Serna, alrededor de un 20% de la población tiene mutuas sanitarias, un porcentaje mucho más elevado que en el resto del Estado, por lo que en un mismo centro, si ingresas como mutualista, el tiempo de espera es mucho menor, o te derivan a un centro privado.
A “DESCARGAR
EN EL MUELLE”
El jefe del equipo de cirugía que operó
al rey, Laureano Molins López-
Rodó, es la última sensación en
YouTube y Facebook. “Volver a sus
actividades... Es diferente el que
descarga en el muelle que el que
puede ir a saludar y subir una horita
al despacho, entonces yo creo que
(risas) em... No... Quiero decir...”,
afirmó Molins tras la intervención al
ser preguntado en rueda de prensa
por el plazo del alta médica. Los
‘fans del médico que dijo que el rey
sólo trabaja una horita en el despacho’
son ya más de 37.000 en
Facebook y ese vídeo ha sido visto
por 51.000 personas en YouTube.