BOSNIA (450) Y KOSOVO (600)
EUFOR Y KFOR
En visita a Mostar (Bosnia), el ministro de Defensa,
José Antonio Alonso, anunció la reducción a la mitad
de los efectivos de esta operación iniciada en 1992. A
propósito de las tropas, Radovan Karadjic, acusado de
genocidio, llegó a decir: “tenemos la mejor opinión del
contingente español. España es la más imparcial”, y
aplaudió la “exquisita neutralidad que están manteniendo
los soldados españoles”.
AFGANISTÁN (700)
ISAF
Iniciado en enero de 2002, el despliegue
militar en Afganistán se incrementó tras el envío
de 150 soldados en abril de 2006.
Tomado militarmente para capturar a Bin
Laden y acabar con el régimen talibán, el
poder del actual Gobierno apenas llega
más allá de la capital, Kabul, mientras los
señores de la guerra se hicieron con grandes
zonas del país. La insurgencia ha crecido
en los últimos meses y a lo largo de
este año murieron más de 2.000 personas.
HAITI
MINUSTAH
En marzo de 2006 regresaron las tropas
españolas. La intervención
comenzó en 2004 tras el golpe de
Estado contra el presidente Aristide
amparado por los gobiernos de
EE UU, Francia e Inglaterra. En el país
caribeño los cascos azules de la ONU
son acusados de participar en violaciones
y asesinatos de civiles, así
como de apadrinar a la policía haitiana,
especialmente represiva.
R. D. CONGO (130)
EUFOR
La misión, vinculada a la cobertura de las elecciones,
se decidía con un subterfugio a la promesa de
Zapatero de que todos los envíos de tropas pasen
antes por el Parlamento. Se vota el envío el mismo día
del debate sobre el Estado de la nación, lo que minimiza
su eco mediático. IU, que se abstuvo, señaló la
“dudosa legalidad del Gobierno congoleño”.
LÍBANO (1.100)
UNIFIL
El despliegue militar tras la invasión de Líbano
por Israel se basó en la resolución 1701 de la
ONU. Naciones Unidas centra las acusaciones
prioritariamente en Hezbolá, organización a la que
se acusa de “iniciar los ataques a Israel”, soslayando
las violaciones del territorio libanés desde
1978, con la primera invasión israelí. Se establece
la prioridad de desarmar a Hezbolá y extender
la presencia del ejército libanés al sur, pero no se
toman medidas semejantes para Israel ni se
recuerda la importancia del problema palestino.