
Lleva más de 20 años en la primera línea de los proyectos musicales combativos del Estado, y desde entonces no sólo no ha abandonado el camino sino que se ha ido adentrando en otras disciplinas artísticas, desde la literatura al cine, pasando por el teatro: el grupo musical Sagarroi, que acaba de culminar una gira por Japón, coproduce la representación teatral de Ezekiel (adaptación de la novela Me llamo Ezequiel y así será siempre, de Martxel Mariskal) con la Fábrica de Teatro Imaginario y Pces de Colores.
De todo este viaje, recuerda Íñigo: “Lo más enriquecedor para mí ha sido y sigue siendo la experiencia humana, las vivencias con gente de otros grupos musicales, colectivos y personas de todo el mundo, gente que trabaja por un mundo más justo, más libre y más digno”. Sin embargo, volviendo la mirada a la época de Kortatu, sabe que el futuro sonríe. “Aquella época tuvo sus cosas alucinantes, como aglutinar a muchísima gente en reivindicaciones imprescindibles, y otras muy duras, como la atracción hacia la autodestrucción que subyacía en muchos mensajes, y que tuvo un saldo muy trágico: muchísimos muertos por sobredosis, sida, suicidios...
No me considero un nostálgico de la época del rock radical vasco, como hay tantos. Creo que el momento que vivimos nos deja más margen a la esperanza que aquel”. Con respecto a la represión mediática, que ya sufrió Negu Gorriak y que sufren hoy grupos como Soziedad Alkoholika o Berri Txarrak, Íñigo se muestra optimista: “El invierno siempre pasa. Ya en las cuevas de Zugarramurdi hubo una feroz caza de brujas en el siglo XV y luego remitió. La historia es cíclica, no debemos olvidar nunca lo ocurrido, o estaremos obligados a repetirlo una y otra vez”.
América Latina
en el corazón
Tras la aventura de Kortatu (y
su registro de 280 conciertos en cinco años), inició un viaje
de cuatro meses como brigadista
a Nicaragua que le
dejaría una huella visible que
aún perdura. “Una parte de
mí continúa estando en
Centroamérica desde entonces.
Allá me enteré a bocajarro
de que el mundo no es como
Europa, que como aquí
sólo vivimos un 20% del planeta,
que la deuda la deberíamos
pagar nosotros y no
ellos, etc. Musicalmente también
me influyó mucho aquella
experiencia, y las que posteriormente
viví por allá, como
la gira de Negu Gorriak
con Banda Bassotti por El
Salvador con la campaña
electoral del FMLN, etc.”
Asegura que los procesos revolucionarios abiertos hoy en América Latina mantienen viva la esperanza y, aunque profesa mayor simpatía por el subcomandante Marcos o Evo Morales (a quien últimamente dedica una cumbia en los conciertos de Sagarroi), siente la misma ilusión siempre que “los nadie, los olvidados, despiertan y reivindican la riqueza que les pertenece tras cinco siglos de expolio”. Cultura contra el fascismo En 2004, la editorial Erein publicó su libro de relatos infantiles Unai eta Hodeitxu. Y en los últimos tiempos llevó a cabo la producción de un corto, Nahia (El deseo). Cree en el arte como un antídoto contra el fascismo, como una herramienta capaz de sensibilizar nuestra forma de ver el mundo.
Afirma que a él le marcaron los libros de Eduardo Galeano. “Es el escritor al que más he robado, y estoy seguro que es de los que se alegran de que les roben. Creo que no somos más que nudos en una gigantesca red. En música, por ejemplo, el autor más original puede que tenga un 7% de originalidad. Soy profesor de guitarra y armonía desde hace 12 años, y en música los esquemas se repiten hasta la saciedad”. Le preguntamos por los proyectos más próximos: “Proyectos, sueños, música, cine, teatro, pintura y literatura. Me entusiasma el caos artístico que es la vida misma. Tengo el ordenador lleno de proyectos imposibles muy divertidos, cuentos de humor absurdo y feroz -me encantan las películas de Billy Wilder-, bocetos de cuadros, artículos sobre bullying, bocetos de guiones de cortos que nunca llevaré a cabo... Intento dar prioridad a unas pocas cosas -ahora mismo el próximo disco de Sagarroi- porque tengo tendencia a la dispersión”.
La cuestión de género
En el repertorio de Sagarroi
pervive el tema Itxoiten, poema
sobre la liberación de la
mujer que está considerado
uno de los mejores temas de
Negu Gorriak. La dignidad
de la mujer, los malos tratos,
el silencio y la incomprensión...
son temas recurrentes
en la creación artística de
Iñigo. “Es que los hombres
tenemos un porcentaje femenino
muy grande, que en
nuestra cultura es reprimido
brutalmente, para nuestro
descalabro. Desde la izquierda
también nos ha costado
reconocer las reivindicaciones
feministas, anti-homófobas...
En esto estamos progresando poco a poco. En cuanto a los malos tratos, me parece un tema a tratar de raíz. Foucault escribió sobre la microfísica del poder, un análisis microscópico muy interesante de las relaciones de poder. Es hora de hacer una microfísica del maltrato, del bullying, del mobbing, etc.”.
Internet y copyleft
¿Es internet otra herramienta
cuando permite acercarnos y
entablar contacto entre las
personas sin importar el lugar
donde estemos? Un tema
de Joxe Ripiau (Antoine nahasia
/ ‘Antoine confuso’), criticaba
el enganche a internet
de la juventud actual. En
Sagarroi, los amigos del
portal Radiochango han participado
de la forma más entusiasta
en la letra de una canción.
Iñigo, al respecto, comenta:
“Un tema interesante
para un cuento: un encuentro
de cuatro personas: una persona
de 48 años hace una reunión
con él mismo cuando tenía
18 años, él mismo con 28
años y él con 38 años. ¿Qué
pasaría?, ¿estarían de acuerdo?,
¿se darían de hostias?,
¿se irían de copas? Internet
fue criticado por Antoine confuso
como algo que empujaba
al aislamiento. Sagarroi le
contesta con un foro en
Radiochango para hacer una
canción entre muchos. Al
principio fui muy crítico con
internet, pero ahora -aunque
siempre digna de crítica- me
parece una herramienta muy
potente”. Y la página web de
Sagarroi es una buena muestra
de ello: mientras un entrañable
radiocassette nos va
pinchando temas de la banda,
podemos sentarnos a ver
los videoclips de Sagarroi, el
corto de Íñigo o la galería de
cuadros de Asier. Sobre el
copyleft, opina Íñigo: “El tema
copyleft me parece muy
interesante. Que una oficina
de gestión como la SGAE tenga
las sedes que tiene en el
Estado es algo vergonzoso
(como esos porcentajes a los
CD vírgenes). Me parece bien
que se tenga la propiedad intelectual
de una obra para evitar
usos no deseados, pero
me gustaría que tuviéramos
una alternativa a la SGAE”.
Más información
www.sagarroi.com
www.fabricadeteatroimaginario.com
www.radiochango.com