Antes de que la Comunidad de Madrid adquiriera las transferencias educativas en 1999, el Gobierno madrileño, liderado entonces por Joaquín Leguina, creó un Plan de Escuelas Infantiles. “Eran 20 centros que tenían un proyecto educativo transversal y no se limitaban a ser un lugar para dejar a los chavales mientras que nadie pudiera hacerse cargo de ellos. Sin embargo, esto se abandonó antes de que finalizara la última legislatura de Gallardón en 2003 y no se ha vuelto a construir ninguna escuela totalmente pública”, afirma a DIAGONAL Rafael Santo, de CGT.
El abandono de este proyecto educativo se justificó por el reparto de alumnado, “ya que no se cumplía el derecho a elección de centro”, afirma Teresa Esteban Ruiz, del STEM. Hoy la situación se ha duplicado en Madrid: el 60% de las escuelas infantiles públicas son gestionadas por instituciones privadas y en los dos últimos años la Consejería de Educación ha creado 20.000 nuevas plazas concertadas. Además, Comisiones Obreras denuncia que más de 25.000 familias se quedan, año tras año, en lista de espera para poder acceder a una escuela infantil pública. “Se responde desde el Gobierno con el empecinamiento por dirigirles a la privada mediante el cheque escolar para el pago de guardería [la Comunidad destinará 28 millones en 2007] y con los conciertos”, afirman desde CC OO.
La complejidad de su personal es otro problema ya que, como denuncia Santo, “en vez de existir un cuerpo único docente, sus profesionales se dividen en educadoras (provenientes de la Formación Profesional), maestras que dependían del Ministerio y ahora de la Comunidad, por lo que existen diferentes convenios laborales, además del personal subcontratado”.
En el resto del Estado, el 56% de las nuevas plazas (curso 2006-07) son de carácter público. Sin embargo, la apuesta del Gobierno de Zapatero por construir guarderías en los centros de trabajo, en vez de crear una amplia red de escuelas públicas y reducir el horario laboral de las madres y padres, no ayuda a que esto cambie.