
Seis meses de investigación, creación y juego. El guión surge al final y todo junto genera en Barcelona un consistente resultado. No te consumas es un montaje autogestionado del grupo catalán Xucrut Teatre, que está compuesto por tres actores con formación en la escuela francesa de Lecoq. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. El duro pero ilusionante proceso del automontaje teatral tiene el paraguas del CRIC, el colectivo de la revista Opcions, que busca nuevos enfoques y canales para reflexionar sobre el consumo, sus pautas y sus posibles transformaciones.
Durante algo más de una hora, Manel, Núria y Lucía nos introducen en sus tiempos cotidianos. Son tres maneras de hacer, comer, comprar, querer, quererse, dormir y despertarse. Por ahí empieza todo. Mientras vemos cómo nuestros ritmos de vida se convierten en ajenos, Xucrut Teatre recorre con su trabajo nuestras carreras cotidianas. La sonrisa y la carcajada cómplice no desaprovechan la posibilidad de entrecortar la respiración para sentir el agrio regustillo de la ansiedad que acompasa nuestro reloj. El montaje se adentra en una sala de espejos: ¿en qué se reflejan nuestros tiempos? Manel, el mensajero, parece comer de la misma manera que cuando sortea coches en los semáforos. Núria necesita el péndulo del zapping para su hipnosis nocturna, una conversación de pareja es demasiado exigente cuando aterriza en casa. Pero en esa vida frenética, con tiempo para todo y para nada, ella no lo pierde; lo colecciona. Todo su tiempo quedará archivado en los libros que compra pero que nunca leerá.
Junto al precario atacado y a la profesional workadicta, aparece Lucía, una alternativa de tomo y lomo. Ella trata de pedalear, pero su molesta conciencia no le da un respiro, la sigue por los pasillos del supermercado con sigilosa mala leche. A la par que escuchamos hablar de los efectos de la globalización y de la insostenibilidad de nuestros modos de vida, cualquier cambio cotidiano choca con la variable del tiempo: “No me jodas, no tengo tiempo de buscar una tienda ecológica”; “¿Cómo quieres que no coja el avión si no tengo un mes de vacaciones?”; “¿Para quién hacen los libros de cocina sana, para personas jubiladas?”; “¡Sí, en bici!.. ¿Y a qué hora quieres que llegue?”...
Éste es un montaje sencillo, de influencia lecqoquiana. Sin grandes aspiraciones intelectuales y con sentido de comedia llana y directa, echa mano de la complicidad con el público. Escenografía austera, sin sonidos de lata, ni nada prescindible, donde los objetos se “animan” y las personas se “objetualizan”. El trabajo se acerca a un costumbrismo del siglo XXI que utiliza la imaginación y la inocencia escénica de los espectadores que se dejan evocar.
Abierto a propuestas, No te consumas ha izado velas. Uno de los reflejos más interesantes de nuestros ritmos son nuestros consumos. De ahí el título imperativo de esta investigación teatral. Porque viendo tu nevera te diré cómo vives.