En su día ya criticamos el desalojo, manu militari, del Centro Social Ocupado Rasmia de la calle Lugo, en el barrio de Torrero. Quienes desde el tejido asociativo habiamos conocido la experiencia nos pareció un soplo de aire fresco en estos tiempos de especulación, burbuja inmobiliaria -que acabó estallando-, de pasotismo juvenil y consumismo como única forma de ocio.
Era un centro por donde pasaron muchos jóvenes del barrio y la ciudad, con múltiples actividades no lucrativas, impulsadas con el voluntarismo de muchos jóvenes, entre ellos Álvaro. Poco ha cambiado en nuestra realidad social salvo el actual crecimiento exponencial de los deshaucios de gente de sus casas porque no pueden pagar. Los de arriba tan tranquilos: antes y ahora.
El 30 de junio de 2008 se cortó una iniciativa social totalmente positiva. Seguramente para que no cunda el ejemplo y la gente siga esperando las soluciones de Zapatero o de Obama. Los porrazos empezaron pronto, en el Parque Pignatelli ya les daban a los que subían al barrio con pintas de solidarizarse. Siguieron toda la mañana y hasta les llegaron a los estudiantes del instituto cercano que se acercaron a apoyar. Muy educativo, sin duda. A la gente del barrio, alarmada por un despliegue que incluía un helicóptero, la policía les decía que despejara que "había aviso de bomba". Mejor sin testigos.
Para rematar ahora condenan a uno de esos jóvenes a tres años de cárcel acusado de tirar piedras a la policía. Este joven no fue detenido en el lugar de los hechos sino identificado días más tarde por un policía local herido mirando tres fotos que le enseñaron, método de dudosa legalidad. Alguno tenía que cargar con el mochuelo y sobre todo pagar la indemnización. Álvaro, que ahora tiene 20 años, tendrá que entrar en la cárcel si no prospera el recurso de su abogado.
Las asociaciones y colectivos del barrio de Torrero y Zaragoza pedimos que no se remate aquel despropósito con la entrada en la cárcel de este joven.
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139