
El consejero de Industria del Gobierno de Aragón habla de sus logros sin convencer a nadie. Tras escuchar sus declaraciones a la Cadena Ser, habría que preguntarse si Arturo Aliaga vive en la misma comunidad que el resto de los aragoneses.
Venía jacarandoso Arturo Aliaga, con ganas de gustar y gustarse. El problema es que a las ocho de la mañana el hombre no andaba muy conciso y desparramaba que era un placer.
Da igual que fuera de la crisis, Motorland o Gran Scala, que de todo opina el consejero. No sé si por la hora pero sus respuestas han sido vagas, inconsistentes, llenas de tópicos y, sobre todo, poco convincentes.
Haciendo uso de un discurso atropellado -¿no les enseñan a hablar en público a estos señores?- no ha sido capaz de terminar ninguna de sus frases, encadenándolas con la siguiente en una especie de melopea difícilmente entendible.
Con un poco de sorna uno de los contertulios le interroga sobre Motorland, y hete aquí al señor consejero lanzado a cantar sin ningún pudor los logros y virtudes de este circuito turolense que, según cuenta, nos va a sacar de la crisis y además traerá a Aragón carreras y equipos automovilísticos que empañarán a Maranello o a Monza.
Claro que cuando se quiso saber cuánto nos va a costar todo esto, ahí ya no estaba tan fino, siendo incapaz de cuantificar la cifra. Sí que podía afirmar que «se habían creado cinco puestos de trabajo fijos en el circuito» y que se crearían «algunos más -no se sabe cuántos- en un futuro más o menos próximo». Alboroto entre los contertulios, una pregunta se hace fuerte entre las demás: «¿Para cinco puestos de trabajo es necesario gastarse 70 millones de euros?».
Acciona-Gil, la empresa concesionaria, reconoce un desfase de 20 millones de euros, a sumar a los 50 presupuestados para realizar Motorland. A datos como éste el consejero les quita importancia: ya dará réditos cuando los equipos punteros vengan a entrenarse a Motorland. Por no hablar de la riqueza que dejarán en la zona. Todo lo apuesta el consejero para un futuro "más o menos lejano".
Sobre el tema de Gran Scala el señor Aliaga ha sido contundente: «Este proyecto no le ha costado nada al Gobierno de Aragón». Silencio entre los presentes y tras una pausa, que a los oyentes se nos ha hecho eterna, ha continuado como si nada diciendo que «si el proyecto no sale adelante, no pasa nada y si sale, pues es un gran beneficio para los aragoneses, que no estamos para muchos remilgos».
Parece que ya no se acuerda del sarao que el Gobierno de Aragón les montó en diciembre de 2007 a los promotores de ILD y que pagó de su bolsillo. Bueno, de su bolsillo no, del bolsillo de todos los aragoneses. ¿Será por eso que piensa que no le ha costado nada?
¡Ah! y para salir de la crisis, el consejero, que ha aprendido mucho de su vicepresidente el señor Biel, tiene una solución. Ya saben, soluciones Aliaga: flexibilizar el mercado. Cada día se parece más a su bien amado jefe.
¿De qué no tocaba hablar? De la Opel, la Universidad, la rebaja en las inversiones en educación, las sobredimensionadas comarcas o la contestación del Gobierno de Madrid a la pregunta de IU sobre Gran Scala.
Es evidente que de esas materias no debía de tocar, porque de todo eso no ha dicho ni mú...
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139