El Resumen de Operaciones del primer semestre de 2009 ha sido catastrófico para Aristocrat, segunda empresa mundial en el negocio de las tragaperras. El socio industrial de ILD en el proyecto de ocio y juego Gran Scala atraviesa por una delicada situación financiera, por lo que de cara a un futuro cercano -los próximos cinco años- apuesta por los mercados de Japón, EEUU y Australia en detrimento de Europa, a la que no se considera un mercado prioritario para la compañía.

Las acciones de Aristocrat se han depreciado en un 60% desde que anunciara su intención de participar en el proyecto, comprando para ello un 10% de ILD. En 2007 las acciones de esta compañía puntera en el sector se cotizaban en la Bolsa de Sidney a 11,1 dólares australianos; en agosto de 2009 lo hacían a solo 4,44, por lo que el valor de las mismas se fija en mínimos preocupantes. Las pérdidas netas en el primer semestre de 2009 alcanzan a algo más de 20 millones de euros, cuando en 2008 y en el mismo periodo obtuvo un beneficio neto de casi 50 millones de euros.
Cabe preguntarse hasta qué punto esta depreciación en el valor de sus acciones está en el origen de la decisión tomada por los socios australianos de ILD. La estrategia pasa por apuntar a mercados más seguros y posiblemente -eso señalan- emergiendo ya de la crisis y no hacia Europa y España, que siguen en este momento en "situación de coma y con ventilación asistida" y sin que hasta la fecha se vislumbre que entren en vías de recuperación.
Curiosamente, proyectos como el de Gran Scala han dejado de aparecer como prioritarios en el nuevo plan de negocios de la compañía, que ni siquiera alude a él. El mercado español no se contempla como «perceptor de una atención continuada».
Jaime Odell, máximo ejecutivo de la compañía, anunció en declaraciones a El Periódico de Aragón que «van a dejar de operar en más de 30 países ya que sus estrategias para los próximos años van dirigidas a mercados en los que puedan competir, por lo que no vacilarán en salir de aquellos que consideren que no son rentables».
Por todo ello, resulta soprendente que en los documentos de Aristocrat se mencione a España en la lista de países potenciales junto a Macao, (la cuna del juego con Las Vegas), Francia o Sudáfrica. Se omite cualquier referencia a Gran Scala, aun cuando en esos documentos se destaque en el apartado de beneficios la venta de 6.500 tragaperras. Nada se dice de los 32 casinos que ILD pretende instalar en los Monegros y cuya equipación era en gran medida competencia de Aristocrat como socio del proyecto.

La decisión tomada por la compañía australiana trae a la memoria la que en su día adoptó Harrah’s, el mayor propietario de casinos del mundo. La crisis y la difícil situación económica que atraviesan sus empresas le abocó a abandonar su proyecto estrella en Europa. El Reino de Don Quijote, situado en Ciudad Real, tenía previsto la construcción de un casino similar al Caesars Palace de Las Vegas, además de cinco hoteles de 4 y 5 estrellas, un centro comercial de lujo, un balneario asiático, tres campo de golf y 9.000 viviendas. De todo ello lo único que parece viable es el campo de golf.
En octubre vence el plazo
Con la llegada del mes de octubre, ILD y sus socios deberán afrontar un nuevo reto. Es en esas fechas cuando vence el plazo fijado para pagar la segunda señal de las opciones de compra sobre los terrenos. Pasados ya ocho meses desde el primer pago, los promotores de Gran Scala afrontan la segunda parte del compromiso adquirido con los propietarios de tierras en Ontiñena. Si no llegan a hacer efectivo este nuevo pago de 300 euros por hectárea perderán cualquier derecho sobre las fincas y el dinero adelantado.
A día de hoy, y aunque se anunciara en numerosas ocasiones que para después de la Expo estarían en marcha las obras, éstas no se han iniciado, incumpliéndose los plazos previstos. La propiedad del suelo donde se construirá el macroproyecto sigue en manos de sus propietarios, las gentes de Ontiñena.
Ni siquiera la aprobación de la Ley de Centros de Ocio de Alta Capacidad, más conocida como Ley Gran Scala, que supuso un puente de plata para las aspiraciones de los promotores, ha servido para que éstos presentaran ante la DGA la documentación precisa para desarrollar el proyecto.
No es de extrañar que ante estas noticias los propietarios de los terrenos anden más que preocupados -cosa de la que ya se habla en los corrillos del pueblo-. También los máximos dirigentes del PAR, con José Angel Biel a la cabeza, andan estos días serios y anormalmente silenciosos. Si Gran Scala, proyecto estrella de Biel (vicepresidente del Gobierno de Aragón y presidente del PAR), se retrasa nuevamente, peligra no solo su viabilidad sino, lo que parece más importante, el prestigio del señor Biel empeñado en este proyecto. Este nuevo percance añade una nueva preocupación al ya de por sí mal ambiente que últimamente se respira en la coalición de gobierno PSOE-PAR por culpa del modelo de financiación autonómica.
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139