Tras publicarse un informe de la Réseau Ferré de France (RFF), la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, tuvo que explicar su política sobre Canfrán el 21 de diciembre en el Congreso. Se culpa siempre al lado francés, pues justifican la paralización por motivos económicos, que incumplen los acuerdos de Perpiñán (2001), pero se comparten responsabilidades.
Según la RFF, la reapertura no es menos viable que otras obras. Se apuesta por renovar el trazado y mejorar la línea. La Coordinadora para la Reapertura de Canfrán defiende el ramal Zuera-Turuñana por Gurrea de Gállego, en desuso, que reduce el viaje hasta Ayerbe en una hora. Pero el secretario de Estado para Infraestructuras, Víctor Morlán, desestimó en noviembre la solución de la Vía Turuñana y la modernización de los tramos entre Uesca y Caldearenas y entre Chaca y Canfrán.
Paradójicamente, se anuncia un proyecto de túnel de 10 kilómetros por Sierra Caballera, que retrasa la reapertura una década y dispara el coste frente a la modernización de lo existente. Incierto es el futuro de Canfrán, por los responsables indiferentes ante la línea, pero también por quienes dicen apoyar la reapertura pero siempre anteponen el transporte por carretera al tren.