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LAS GRANDES POTENCIAS COMPITEN POR EL CONTROL Y EL TRANSPORTE DE LAS RIQUEZAS DE LA ZONA

El ‘gran juego’ de Asia Central

Martín Cúneo / Redacción
Martes 14 de febrero de 2006. Número 22
La lucha por el control de los recursos energéticos encuentra en el Cáucaso y en Asia Central uno de los principales escenarios.

El nuevo año comenzó con la alarma instalada en los titulares: ¡en pleno invierno peligraba el suministro de gas en toda Europa! Luego resultó que la cosa no había sido para tanto y el intento de Rusia de ‘robar la Navidad’ había sido superado sin demasiados inconvenientes con la restauración del servicio y el inicio de las obras de un gasoducto que unirá Rusia con Alemania y con el resto de Europa occidental. El mismísimo Gerhard Schroëder, para olvidar su desilusión electoral, se encargaría personalmente de encabezar, como accionista, el consejo de dirección de la compañía operadora.

Sin embargo, detrás de esta ‘guerra del gas’, provocada por la negativa rusa de seguir subsidiando a gobiernos como el ucraniano, el georgiano o el moldavo, que persistían en posturas antirrusas y prooccidentales, se escondía un problema que sí provocaba alarma en los gobiernos de todo el mundo desde hace más de una década: la urgencia por diversificar las rutas de abastecimiento de energía y garantizar la estabilidad de los países productores y de aquellos que sirven de paso en el transporte de los hidrocarburos.

El polvorín instalado en el Golfo Pérsico (el primer proveedor mundial), la dependencia europea del gas y petróleo rusos (el segundo productor, que no duda en utilizarlos como arma política), incluso la necesidad norteamericana del petróleo de Venezuela (cuarto productor y enemigo declarado de EE UU), han llevado desde finales de los ‘90 a centrar las miradas sobre las repúblicas ex soviéticas de Asia Central.

A la crisis energética que llevó el barril de petróleo hasta los 70 dólares, se le ha sumado el imparable ascenso de India y China como demandantes de energía. Las dos potencias emergentes, aliadas de Irán y Rusia, han entrado de lleno a competir por los recursos de la zona.

La seguridad de los oleoductos y la ayuda en la ‘lucha antiterrorista’ sirvieron de pretexto perfecto a EE UU para posicionar sus tropas en Kirguizistán, Tayikistán y, hasta hace unos meses, en Uzbekistán. Y eso sin contar con la ayuda militar y las operaciones conjuntas que realiza en buena parte de los países de la zona. Georgia, paso obligado del oleoducto que conecta el Mar Caspio con el Mediterráneo sin tocar Irán ni Rusia, es el país que recibe más dinero de EE UU después de Israel.

La lucha por la hegemonía en la zona ha llevado a una carrera (en recuerdo de la Guerra Fría) por ampliar las áreas de influencia. La financiación por parte de Rusia de los grupos separatistas en los países periféricos rebeldes (como Georgia), o el apoyo de EE UU a la seguidilla de ‘revoluciones’ coloridas y prooccidentales en Georgia (2003), Ucrania (2004), Kirguizistán (2005), son sólo dos ejemplos de la lucha por los recursos energéticos en el tablero de este “gran juego”, según las palabras premonitorias del escritor Rudyard Kipling a finales del siglo XIX.

KAZAJISTÁN Posee el 50% de las reservas de petróleo de la zona. Su presidente, Nursultan Nazarbayev, apoyado por Europa y EE UU, mantiene un régimen autoritario de culto a la personalidad desde 1989.

UZBEKISTÁN Uno de los diez mayores productores de crudo. Sirvió de base para la invasión de Afganistán en 2001. Tras las críticas por la matanza de 500 manifestantes, ha cerrado su territorio y espacio aéreo a la OTAN.

TURKMENISTÁN Sus yacimientos de gas se encuentran entre los más importantes del mundo. Saparmurat Nizayov, elegido en 1991, fue proclamado presidente vitalicio en 1999 y adoptó el nombre de Turkmenbashi, padre de los turkmenos.

TAYIKISTÁN Región de importancia estratégica. Al menos 25.000 soldados rusos permanecen allí desde tiempos de la URSS, y apoyaron al Gobierno en la guerra que causó 50.000 muertos. Su presidente pretende perpetuarse en el poder.

KIRGUIZISTÁN De gran importancia estratégica. Askar Akayev, presidente elegido en 1990, amplió progresivamente sus poderes. Tras las últimas elecciones en mayo, fue expulsado del poder por la llamada Revolución de los Tulipanes.

AZERBAIYÁN Su capital, Bakú, es el punto neurálgico de las rutas de exportación de hidrocarburos. Rusia, EE UU y la UE inundaron el país de observadores en las elecciones de noviembre de 2005 por temor a irregularidades.

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